Todas las personas aparecen en nuestra vida por una razón, tal vez querían dejarnos un mensaje o una enseñanza, tal vez querían recorrer una parte de nuestro sendero, o tal vez lo quieren seguir haciendo. Hay personas que se les lastiman los pies por caminar en nuestro sendero, no están acostumbrados a la rugosidad que este tiene y deciden emprender el viaje en otro mucho más tranquilo. Otras, en cambio, deciden lastimarse los pies con la esperanza de que algún día sanen solos, pero no quieren perder nuestra compañía, temen dejarnos solos o tan solo es tan grande su necesidad de tenernos que no nos pueden dejar ir por solo un dolor.
Todos, de una forma u otra fueron parte importante de lo que somos hoy en día, todos nos formaron como personas y lo siguen haciendo, incluso esas personas que solo viste pocas veces, con las que solo hablaste pocas veces, te cambiaron por lo menos una mínima parte de tu forma de ser.
Por eso, a vos te quiero agradecer el abrirme más al mundo, el hacer que deje de sentir la poca vergüenza que sentía y atreverme a todo, sin miedo a lo que cualquier persona pueda decir, gracias por hacer que yo no sea tan hipócrita como vos, gracias por mostrarme lo feo que es juzgar, lo mentirosa y falsa que puede llegar a ser la gente cercana, gracias a enseñarme lo que es joder a la gente, a reírse de las propias infelicidades, gracias a enseñarme a no permitir que una piedra tape mi camino, a enseñarme que el mundo no acaba por algo que no pasa, a enseñarme que el que no sabe no puede hablar, me enseñaste a saber quien es una verdadera amiga y quién no, a entender que nadie es como es porque sí, todos tenemos una historia, a darme cuenta en quién confiar, a no dejarme manejar por los demás, a ver lo fea que es la gente que miente, que es falsa, que no quiere, o que es egoísta. Gracias por eso y mil cosas más, porque sin tí no sería quién soy ahora, y capas siento que no puedo continuar con esto, pero se que todo lo que vivimos me lo llevo en el corazón, porque a pesar de todo, fuiste una persona importante, demasiado, para mí.
A vos te agradezco todas las charlas por la mañana, todas las lagrimas que derramaste de verdad, aprendí contigo que no siempre la gente va a hacer lo que uno quiere, que nadie es igual con todas las personas, que si no le importás a una persona te lo van a hacer saber de una manera a otra, que las peleas debilitan cualquier tipo de relación, ninguna la mejora, que la vida no es como una pelicula de drama, que nadie es lo bastante malo como para deprimirte de por vida, que no hablar de lo que sucede y hacer como que anda pasó no sirve de nada, que las relaciones por internet no funcionan, que no siempre las personas que dicen estarlo lo están realmente, que los poemas no solucionan relaciones, que quien muestra sonrisas no está tan feliz, que la vida nunca va a ser color de rosas, aprendí contigo a poner prioridades en mi vida, a entender que las personas que te quieren de verdad lo dan todo por verte por tan solo un momento, que no siempre te van a amar de vuelta, que los mejores amigos si pueden existir, que a veces puedo llegar a ser una persona apática, aprendí a no dejar a las personas que me quieren de lado, a no olvidar quienes lo hacen y quienes no, esto, a que no todo lo que fue lindo fue amor, y otras cosas, vos me diste enseñanzas grandes.Quizá no parezca importarme tu presencia pero a veces me duele como todo se puede ir tan al carajo, como la persona con la que hablabas todos los días de repente es un extraño más y de verdad, no me arrepiento en lo más mínimo de conocerte.
¿Y qué decirte a vos? Contigo aprendí lo idiota que me podía llegar a poner el amor, lo rápido que me podía olvidar de las cosas por vos, lo mentirosa que pueden llegar a ser las personas, lo difícil que es el amor, lo malo que es la ilusión, que no todo es como parece, aprendí a ser más hábil, a no regalarme tan fácil, a no esperar nada de nadie, a entender que las personas no son iguales, que los hombres necesitan crecer para enamorarse, que es fácil pasar de la amistad al amor, pero es una tortura pasar del amor a la amistad, aprendí que no todos entienden las indirectas, aprendí a aprenderte, a conocer todos tus gestos y palabras como la palma de mi mano, aprendí a aceptar que esto no puede ni podrá ser nunca, porque el mundo lo dispuso así, aprendí que la vida siempre da segundas oportunidades, aprendí a querer, a quererte, pero también aprendí a que nadie va a hacer lo que uno quiera tan solo porque uno quiera, aprendí que confío muy fácil, aprendí que no sos de fíar, y aprendí a dejarte ir, todavía lo implemento, pero cada día me es más fácil. Aprendí a amarte y siempre lo voy a hacer, pero no, no otra vez. Gracias a vos también por todo, porque me enseñaste demasiado en estos dos años.



Aprendí a conocerte tanto que aprendí a entrar en tu mente y saber de quien estás hablando
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