Cuesta demasiado darse cuenta lo difícil que es aceptar que una puerta no tiene otra cosa que cerrarse. Pero cuando otra puerta se nos abre, no hay nada mas feliz y satisfactorio que esto. Hay veces en las que tenemos que hacer algunos cambios en nuestras vidas para mejorar, para sentirnos plenos otra vez, renovados. Nada pasa en la vida solamente para hacernos sufrir, algo, en algún punto también nos hace felices, y también va a tener que irse cuando sea algo malo y traer algo nuevo, bueno. Siempre cuando una puerta se nos cierra, otra, mucho más grande se nos abre y no tienes ni idea de lo linda que puede ser esa puerta. Así que no tengas miedo, porque quien toca los pestillos eres tú.

No hay comentarios:
Publicar un comentario