Es que nunca te importó nadie ni nada más que tú, más que tu simple e inútil presencia.
Nunca habrías dado nada por nadie, así te lo pidieran arrodillados.
Perdimos todos el poco orgullo que nos quedaba por tener un poco de tu amor y respeto,  pero pocos se dieron cuenta que alguien como tú no entendía de sentimientos, nunca los vivió, nunca los quiso y lo único que hizo fue aprovecharse de ellos como si fueran algo malo y sin valor, darlo contra todo y gastarlo, y en el momento que ya no existieran más irse, dejarnos vacíos por dentro y por fuera, apáticos. Como si nunca hubiéramos vivido toda esa larga vida que nos hiciste cargar.
La tuya.

1 comentario: