Pues por primera vez en mi vida he superado situaciones que creía insuperables,
me han desinteresado situaciones que creía vitales,
me he enfocado en lo que creía que nunca me iba a atrapar.
Porque me di cuenta que no todo es para siempre,
que todo tiene un sentido que solo al final se entiende
que no vale la preocupación por el otro si el otro solo se preocupa por si mismo.

Es momento de batir las alas y elegir un camino,
caminar a través, encontrar un lugar en él,
armar un espacio y formarlo a mi manera, dejando las puertas abiertas.
Cambiarlo cuando tenga que hacerlo, mejorarlo, adaptarlo a cualquier situación.
Pero no permitir que quien entre desestructure las cosas más de lo debido,
cambie demasiado lo que ya está dispuesto por mí.

Porque no permito a más nadie que tome mi tiempo en vano,
que altere lo calmo, que haga tormentas y arrase lo mío.

Se terminó el tiempo de preocupación a cambio de nada,
todo se está acomodando en el lugar donde siempre tuvo que estar.
Ya no hay más pánico, hay bienestar.

Para quien se quiera ir, la puerta sigue abierta,
quien se quiera quedar mi casa será mi ofrenda,
y quien quiera entrar, adelante, las pautas ya han sido dispuestas.




No hay comentarios:

Publicar un comentario