Era una lluvia de verano, de las mas hermosas y necesarias. De esas que te hacen salir a mojarte, de sonreír.  Esas que te purifican. La diferencia con cualquier otra lluvia de verano era que estabas tú. De la manera más molesta te apareciste, y si bien odiaba hacer lo que hice, contigo fue una excepción. Contigo fue todo tan diferente. Toda nuestra historia, nuestro todo. Hoy parece que me olvidaras, día a día más. Creyéndote importante, olvidándote de quien te apoyó en tus malos momentos. 
Ya no hay más sol brillante ni lluvia de verano igual al día que te conocí. 
Es un constante temporal de invierno que golpea mi cara sin permitir cubrirme, y me deja solitaria.
Adiós mi sol, mi tormenta.Ya no hay nada bueno que arregle lo que lo malo rompió. Pero gracias por mojarme con tu hermosas gotas de lluvia de verano, que tan a gusto me hicieron sentir por tanto tiempo. Gracias por mojarme con total amistad, por escucharme y por aconsejarme, porque vos me enseñaste que ningún temporal es tan fuerte para el sol, que nada ni nadie puede romperlo. Y en eso me convertiste el sol más fuerte de todos.

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