Lo único que pasó fue que no habían más gotas para llenar el vaso. Ese vaso tan grande, que tantas gotas había soportado se rebasó, se cansó, no tuvo más fuerzas. La razón es tan solo una escusa, pero no deja de ser una gota más, yo creo que la última de todas. 
No queda más que cerrar los ojos y pensar en un mejor momento, esperar que el dolor se vaya, y que la impulsividad no me gane, como lo hizo siempre.

Y esta vez no estaré para verte caer. Aunque yo haya dicho que si

No hay comentarios:

Publicar un comentario