Hoy mientras caminaba por la calle sentí tu perfume. 
Me fue inevitable darme vuelta para buscarte.
Entre la multitud noté que no estabas ahí.
Volví a darme vuelta para encontrarte, pero era imposible,
nunca estarías ahí, nunca habrías pisado esa calle, 
al menos no conmigo.
Y por un momento pensé en ti. 
Creía que no podría dejarte ir, 
pero en el momento en el que olí tu perfume me acordé de tu existencia.
Me había olvidado de ella, sin saberlo.
Llegué a casa olvidándome de lo ocurrido
pero fue cuando deje el celular en la mesa que te volví a recordar.
Podría mandarte un mensaje, preguntarte como te iba.
pero, ¿De qué me iba a servir?
Quizá obtendría una respuesta, 
pero no sería de forma tierna como antes.
No servía de nada recordarte.
Y fue ahí cuando el celular quedó durmiendo en aquella mesa.
Sin que nadie lo tocara.
Sin que nadie te recordara.

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